Saltar al contenido

Oraciones a la Virgen María

Oración a la Santísima Virgen María

Bienvenidos Hermanos fieles a la Santísima Madre de Dios, bienvenidos a esta extensa y reconfortante sección de Comunidad Mariana, Oraciones a la Virgen María es el hermoso trabajo y dedicación de nuestros colaboradores para con este sitio web.

Con un enorme agrado, y a pedido de nuestros usuarios, se está logrando, a través del amor y entrega a la Virgen, Nuestra Reina María, este trabajo, que poco a poco, vamos a ir extendiendo más y más.

La finalidad es poner a disposición de todos, las oraciones a Nuestra Señora, la Virgen María, y así, poder entregarnos a Ella, por medio de la oración.

Principales oraciones de las distintas Advocaciones de la Virgen María

Hacernos de mucha fe católica, hoy en día, no es cosa fácil, pero eso no quiere decir, que sea imposible, pidamos a María para que no nos falte nunca la fe, para que nos ilumine cada vez que eso pase, poder recuperarla y confiar en su amor de Madre Maternal, para lograr de esta manera, llevarla siempre en nuestro corazón.

Ese amor gentil que Ella nos estregó y entrega, es un amor de compasión, es un amor de corazón bueno y disponible, es un amor lleno de luz, claro, sencillo, humilde, eternamente sincero y muy transparente. Es el amor del Corazón Puro de María, la Virgen Bella y fecunda de Nazareth.

Alguna vez, alguien dijo, María es la experiencia más bella del Evangelio, y sí hermanos, tan cierto y sabio es esto.

Bendita sean tus manos Santas y delicadas Hermosa Mujer, que envuelves con tu Maternal Corazón, mi alma, para que mi luz interna brille e ilumine mi camino diario.

Haz una oración, o tantas oraciones, a Nuestra Santísima Inmaculada, como ganas y deseos verdaderos tengas. Si realmente sientes la necesidad y el deseo de orar muchas veces en el día, hazlo. El confort de nuestro corazón y alma, en definitiva es lo que vale.

Rezar a María es simplemente dedicarle unas palabras de amor y sinceridad, palabras de dedicación y de respeto, palabras de súplicas y gracias. Son sólo palabras, pero que se sienten en lo más profundo de nuestro Ser.

Estas palabras pueden ser interpretadas por medio de una oración en concreto, como tantas que encontraras aquí en esta sección; o simplemente palabras que surgen naturalmente desde el interior.

Una u otra forma, son las correctas, y tú determinarás que tipo de oración será las más apropiada según tus intensiones. Pero siempre practicadas con alma, vida y corazón.

Pero…¿Qué significa orar? Y… ¿Qué es una oración?

Orar o realizar una oración, no es más ni menos que una forma más de comunicación entre dos o más partes. En este sentido, orar es comunicarnos con Dios a través de Nuestra Madre María, a través de su intercesión.

¿Deseas orar a María y no sabes cómo? Este es un interrogante que muchos cristianos tienen, y tantos otros no, pero de una u otra forma, ten en cuenta que para realizar una oración, es necesario entender los siguientes detalles:

Confianza, fe, creencia y esperanza: aunque parezcan que todas significan los mismo, esto no es así. Todas tienen sus detalles distintivos, ten en cuenta que para comenzar una oración tienes que tener estas 4 entidades bien afianzadas.

La confianza en nosotros mismos y en nuestro rezo; la fe, en que las súplicas o gracias que conllevan nuestras peticiones a la Virgen van a ser aceptadas y retribuidas porque existe un Ser Superior; la creencia en el Dios Nuestro Padre, receptor definitivo de nuestras oraciones; y la esperanza, que a través de una oración, de una comunicación con Dios y María, Ellos nos concedan nuestras plegarias.

Confesión y entrega: entregarnos en cuerpo y alma por medio de la invocación a la Virgen Santísima. Confesarse desde la entrega, confesarse desde la fe que hay un Dios, que eligió a María para concebir a Nuestro Salvador.

Adorar y amar: términos verbales, que en la práctica significan lo mismo. Rezar a María, más que adorar, es honrar a María, rezar a María es AMAR a María.

Meditación y reflexión pasiva: Tengamos en cuenta que hacer una oración a la Virgen NO es meditar y reflexionar de forma pasiva. Es más bien la comunicación directa a Dios a través de Ella. Se comunica el alma con Quien la creó. Orar va más allá de un pensamiento o reflexión intimista.

Imagen de María como guía: Orar ante la presencia de una imagen es siempre lo recomendable, en cuanto a la concentración que ello produce, está científicamente demostrado. Hacer una oración a la Virgen María mirándola a los ojos o contemplando su hermosura es la forma más certera de entrega absoluta en nuestras oraciones.

Libro de oraciones como guía: Usar y hacer uso de un libro de oraciones a la Virgen, es una buena acción a desarrollar para que se cumplan dos fundamentos en la práctica de la oración: la disposición y la perseverancia (lo vemos más en detalle en el siguiente apartado ☟ ).

El hábito de la oración a la Virgen

La práctica de la oración a la Virgen María es un proceso, que muchas veces, resulta difícil de concretar. Si logramos ser capaces de desarrollar una BUENA vida de oración es el signo certero de que hemos aprehendido el sentido de la oración, hemos aprendido a orar.

Llevar un vida de oración a María, es esencial para la vida cristiana. Rezar es la sangre que nutre y fortifica nuestra fe, con lo cual, sin la oración, la fe en la Virgen y en Dios caerá.

¿Cuántas veces escuchamos decir lo siguiente? siempre he intentado orar, pero me resulta muy difícil, no logro entender; si Dios y la Virgen saben que los amo, no necesito orar de manera formal; no encuentro el tiempo justo que necesito para rezar; para que voy a orar, si mi fe no es lo suficientemente grande, como para sacar algo con la oración.

Todas estas conjeturas, son los impedimentos que día a día nos hacemos, y que determinan con la no ejecución, de esa tan honrada, vida de oración sólida y madura.

La buena disposición y predisposición, sumado a la perseverancia, son los pilares fundamentales que sustentan el presente y el futuro de esa vida diaria y digna de oración a María.

En el transcurso de la vida dedicada a María, muchas veces, nuestras posibilidades de oración, puede verse vulnerada por tentaciones, que ponen en vilo la utilidad de la oración. Es allí, donde sale la luz, la firmeza constructiva de esos pilares. Disponer y perseverar, esa es la cuestión.