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Historia de la Virgen del Pilar – Zaragoza

La Virgen del Pilar es la representación piadosa de María en lo que es, la primera advocación mariana de la historia de la mariología, denominada Nuestra Señora del Pilar, que tiene su epicentro de culto y veneración en la ciudad de Zaragoza, España, en la Imponente Basílica- Catedral del Pilar, que se erige a orillas del río Ebro, en el noreste de la península ibérica.

Otra singularidad (por cierto, mucho más importante que la anterior), que diferencia a esta advocación, del resto de advocaciones marianas, y que marca una de las esencias de esta gran devoción, es que María se presenta a través de una Venida, traslación o bilocación; con lo cual, no representa a una aparición de la Virgen.

A continuación, te contamos un poco más, de esta interesantísima historia de la Virgen María, historia que lo doy por hecho, te encantará leer. 

Historia de la Virgen del Pilar

Tradicionalmente, la historia de la Virgen María del Pilar nos lleva a unos pocos años posteriores a la Ascensión de Jesucristo; y antes de la Asunción de María, más precisamente al año 40.

Sí, año 40 de nuestra era cristiana. Vamos a ser exactos, el 2 de enero del 40 comienza esta historia, y como mencionamos, María aún no había ascendido.

Pero volvamos unos años, en este comienzo de la vida cristiana, para darle una inicio bien firme y claro a esta historia. 

Luego del Domingo de Resurrección, 40 días pasaron hasta la Ascención de Jesús, 10 días más, para completar este período o Tiempo de Pascua y concluir el día 50 con Pentecostés, día clave prometido por Jesús a los apóstoles, en el cual el Espíritu Santo descendería para guiarlos en su evangelización.

Posterior a Pentecostés, los 12 apóstoles comienzan su vida de evangelización, rumbo a distintas partes de la geografía, con la finalidad de llevar el Evangelio de Dios a todos aquellos hombres paganos, invadidos por la herejía, y lograr así la conversión de sus almas.

Santiago Apóstol y la Virgen del Pilar

El apóstol Santiago de Zebedeo (hermano del apóstol Juan), también llamado Santiago el Mayor, no para diferenciarlo de su hermano menor, sino para diferenciarlo del otro Santiago, también miembro de los 12.

Santiago emprende su camino de predicación hacia las tierras, que hoy forma parte de la actual España. Y más precisamente llega a Caesaraugusta (ciudad romana de Zaragoza, fundada el en 14 a.C. por  César Augusto, uno de los 12 césares).

Para llegar a la nombrada ciudad, Santiago desembarca en la península, por el puerto de Cartagena, Murcia. Si bien no se sabe a ciencia cierta, cuál fue su camino hasta llegar a la región de Aragón, si lo hizo por vía terrestre o por mar. Lo que sí se sabe, que arribó a Cartagena acompañado de uno de sus discípulos, Basileo, a quien Santiago nombró de obispo en la que fue, la primera Iglesia Episcopal Hispana, la de Cartagena. 

Las antiguas tierras aragonesas, eran tierras, sumamente atadas al paganismo, lo que significaba que sus tareas, iban a ser muy laboriosas. De hecho así fue. 

Con el tiempo, fue sumando hombres convertidos, de estos eligió a 8, que se le unirían a Él, en la tarea de evangelizar, dándoles el título de discípulos, que le serían de gran ayuda, pero aún así, predicar la palabra en aquella población, era tarea muy dura.

Entre el cansancio y la decepción, viendo que su misión estaba al borde del abismo, una noche de descanso y oración, en la ribera del Ebro, Santiago y sus 8 leales, experimentaron un fenómeno extraordinario, único y sin precedentes, en la toda la historia de la humanidad cristiana.

Venida de María Madre al apóstol Santiago de Zebedeo

Este acontecimiento, es lo que nos hace, poder llegar a comprender la gran devoción, no sólo a esta advocación, sino al Santo Pilar, tan arraigada a la propia España, y que luego, se ha propagado, tal devoción, enérgicamente al continente americano.

En la noche del 2 de enero del año 40, María hace su presencia ante Santiago de Zebedeo y sus discípulos. 

Venida de María a Santiago Apóstol

La esencialidad de la situación, y es lo que la hace única, es que para ese entonces, Nuestra Reina del Cielo aún se encontraba, en vida mortal, Ella viviendo en Palestina, se presenta en Hispania, por ello es que, a este fenómeno sobrenatural, se lo califica como traslación o bilocación. Fenómeno que el cristianismo, ha dado en llamar: La Venida de la Virgen María.

La tradición cuenta, que aquella noche, ya de madrugada y en plena oración, de pronto los predicadores, oyen voces de ángeles que cantaban, de inmediato, luz mediante manifiesta, Santiago observó a María, Madre de Jesús, de pie sobre una Columna de piedra, y rodeada de ángeles, los cuales, cargaban aquella Fortaleza.

María, había Venido para socorrer a Santiago, en su aflicción de no poder evangelizar de la forma en que Él pretendía. Dándole seguridad por medio de sus palabras, le dijo, que todos los esfuerzos que hasta el momento había realizado, no serían en vano. Pero María, en su Venida tenía un propósito aún mayor que aquel.

Le pidió al apóstol, que eleve y consagre una capilla, allí en ese preciso lugar, en el que se encontraba María y el Pilar, con un altar a su alrededor para que sea origen de su devoción. 

Y agregó algo más, que esta devoción y el Santo Pilar, permanecerían hasta el fin de los tiempos, para que la voluntad de Dios obre maravillas a través de Su intercesión, en todos aquellos, que por sus necesidades, imploren su patrocinio, y se pongan a su disposición.

Inmediatamente posterior a las palabras de María, los ángeles que la acompañaban, erigen un trono de nubes, donde ella se reposa, para luego desaparecer, y quedar allí erguido, el imponente el Pilar de cuarzo, y sobre Él, una pequeña Imagen de la Virgen María con el niño Jesús en sus brazos.

Santiago y sus 8 discípulos, sin siquiera pensar ni vacilar, se dedicaron a la edificación de aquella Santa Capilla, que María había dejado encomendada. La misma, fue hecha de adobe alrededor del Pilar y la Imagen, a orillas del Ebro.

Primer Capilla a la Virgen del Pilar: Capilla Santa María del Pilar

Un tiempo antes de su conclusión, Santiago hace nombramiento a unos de sus discípulos como presbítero, quien se pone al servicio de la Capilla. Realizaron la consagración de ésta, y le dieron el nombre de Capilla Santa María del Pilar, convirtiéndose así, en el primer templo dedicado en honor a la Virgen María.

Posteriormente, tras la conquista de Zaragoza, comandada por Alfonso I, en el año 1118, y que trajo la caída de la dominación musulmana, se erige el Templo Románico del Pilar, y se hace, sobre la primitiva Iglesia construida por Santiago Apóstol. 

Después de dos siglos, en los cuales, el mantenimiento fue prácticamente nulo, el Santuario se encontraba en mal estado de conservación, fue entonces, cuando el obispo Hugo de Mataplana fomentó su restauración, esto fue en el año 1293, que comienzan las obras. 

Fue en estos años cuando se labran los primeros documentos escritos del Templo o Capilla primitiva en donde se alojó el Pilar, y su sucesor, el Románico.

Haciendo provecho de esta reconstrucción, es que, renombra al Templo y lo convierte, en Colegiata gótico-mudéjar de Santa María la Mayor, esto lo hace, por medio de un documento pontífice elevado por Bonifacio VIII, en el cual por primera vez, se hace mención a la advocación del Pilar.

A partir de aquí, se comienza a documentar, en forma escrita, el resto de la historia, que hasta ese momento es, y seguirá siendo, sólo tradición o leyenda.

Imagen de la Virgen del Pilar

La imagen o escultura, se encuentra elevada y descansando sobre el Santo Pilar. Se trata de una pequeña figura tallada en madera de 36 centímetros de altura, atribuida al artista escultor Juan de la Huerta en el año 1435. Una auténtica obra maestra, de la imaginería española.

Esta Imagen de la Virgen María, representa la copia fiel de la anterior y original Imagen, aquella que, según cuenta la tradición, María dejó sobre la Columna en su Venida.

Y estamos hablando de una copia, debido a que la original, según está documentado, fue devastada tras un incendio en el Templo, el cual produjo importantes daños a la Iglesia, principalmente al retablo. El hecho sucede, el año previo, al que el escultor, Juan de la Huerta, reproduce la nueva Imagen (por cierto, es la que se conserva hoy en la actualidad).

No está ciertamente probado, pero se cree, que ésta nueva Imagen fue donada por el Arzobispo de Zaragoza, Dalmau de Mur, con el patrocinio de la Reina Doña Blanca I de Navarra, esposa del Rey Juan II de Aragón, en acción de gracias por parte de la Reina, luego de ser atravesada por una acción milagrosa, y que como tal, se la atribuye a la Virgen María del Pilar.

Posteriormente, en el año 1596, el Santuario del Pilar recibe, otra importante donación, esta vez, un obsequio del Rey Felipe II. Se trata de dos esculturas de ángeles de plata, los cuales, se colocaron en el Santuario y hasta el día de hoy, sirven de guardianes a la Pilarica en la Basílica.

La Imagen en si, se trata de una talla en madera, no se ha podido identificar la especie arbórea (aunque se sabe que es un frutal), de estilo gótico, representando a María junto al Niño Jesús.

La representación de María, se encuentra cubierta por una gran túnica, que hace las veces de tocado, cubriendo gran parte del cuerpo, dejando ver el cabello ondulado. Sobre su cabeza, y por encima de la túnica, una corona real.

Detallando un poco más, podemos observar a María, sostener con su mano derecha la túnica, a través de un pliegue de la misma. En su mano izquierda, reposa el Niño Jesús desnudo, quien coge el manto de su Madre con su manito derecha, sosteniendo a la vez, un pájaro con la mano izquierda.

Si le prestas mucha atención, podrás apreciar un detalle muy particular, y a la vez, muy natural y maternal. La postura de María, con su cadera un tanto arqueada hacia la derecha, como equilibrando el peso del Niño, que reposa sobre su mano y brazo izquierdo. Postura muy natural, de una madre sosteniendo a un hijo. La denominada “cadera materna”.

Lamentablemente, los rostros de Ambos, se encuentran en estado deteriorado, por el paso de tantos años. Si bien, el rostro de María aún puede apreciarse gestos de verdadera ternura; en contraste con la facie del Niño, la cual, está casi irreconocible. 

Según atestiguan, puede ser causal de una mala restauración en su momento, pero sin dejar de lado, por supuesto, el normal deterioro causado por los repintes, el humo de las velas, la iluminación, y los propios rigores de la naturaleza misma. 

El Santo Pilar o la Santa Columna

La principal insignia de veneración y devoción, por la gran significancia que tiene, abrazado por la rica tradición e historia que “carga en sus hombres”, es el Santo Pilar

Se trata de una pieza de cuarzo, más precisamente de una variedad de éste, el jaspe, en color rosado. Sus dimensiones son, 24 centímetros de diámetro, con una altura de 1 metro y 77 centímetros.

Revestido en planchas de plomo, a modo de funda. Recubriendo a esta funda, una segunda capa, de planchas de plata repujada, con algo de bronce. Estas placas de plata que revisten al plomo, son precisamente dos: una larga que recubre a todo la Columna, y que se la coloca cuando, se encuentra descubierta, sin manto; y otra más corta, que es la que lleva puesta, cuando la Santa Insignia es semi cubierta, por los distintos mantos.

Imagen de la Santa Columna

La tradición primero, y luego la historia, aseguran que el Pilar, nunca se movió de lugar, desde aquel día, en que María lo dejó plasmado en esa porción de tierra.

Permanece casi inaccesible al público, y decimos casi, porque hay dos situaciones que soslayan esto: el “paso de niños”, y “el Humilladero”.

Paso de niños

Es una eventualidad diaria, en la cual, los pequeños monaguillos que tiene la Basílica, los llamados Infantes del Pilar, pueden cargar consigo a un bebé-niño y acercarlo a la Sagrada Columna, pasarlo por la Columna

Este acceso al Camarín de la Virgen es de uso restringido para esta situación, y para el Capellán de la Basílica, quien toma contacto con las Insignias, de forma diaria, para administrar los cambios de manto y corona, así como también, en situaciones especiales, para el ingreso de ciertas personalidades, a las cuales se les permite ingresar, como es el Papa, Obispos, miembros de la Casa Real, entre otros pocos más.

El Humilladero

Se trata de un espacio, por detrás del Camarín, con dimensiones donde cabe una persona arrodillada, y estando en esta posición, frente a ella, el óculo.

El óculo es una abertura, de unos 15 centímetros de diámetro, con acceso y alcance a la manipulación del público, a la cara posterior de la Columna, la cual se encuentra al desnudo.

Por medio de este contacto directo con el Sagrado Pilar, llama poderosamente la atención, y a la vez, impresiona, al ver la erosión que presenta la Columna en este espacio, debido al permanente contacto, que los fieles hacen con sus manos, pero principalmente, por la costumbre de besar la Sagrada Insignia, para su veneración.

Tomando en cuenta, la constitución pétrea de su estructura, la permanencia, por casi 2.000 años, allí, siempre en el mismo lugar, esta Santa Insignia, se sobrecarga de un significado muy simbólico para el fiel creyente de la Virgen María.

Representando así, la solidez, la confianza en la FE, la estabilidad, simbolizando el camino directo del mortal hasta el cielo, es el conducto que nos lleva a Dios.

A la vez, representando a la estructura firme y consolidada de la Iglesia como Institución. Que tras permanentes intentos de derribo, sigue sólida, de pie, marcando el rumbo de la evangelización. Así está la Iglesia, así está el Pilar, pero por sobre todo, así está María, Columna inmutable y guía espiritual, en este hermoso camino del fiel creyente.

Mantos

En forma de trapecio, y de un tamaño aproximado, de 40 centímetros superior, y 140 centímetros inferior, con una altura aproximada a los 80 centímetros, cada día se viste la Santa Columna con un Manto distinto.

Los hay de distintos colores, de distintas texturas, confeccionados con variadas técnicas, ofrendados por gente de variada índole, desde miembros de la Casa Real, funcionarios religiosos, políticos, distintas organizaciones, cofradías, hasta familias de cualquier clase social.

Mantos de la Virgen del Pilar

Todos comparten algo en común, y es que forma parte o esencia, de la admirable devoción y amor a la Virgen del Pilar, por parte de la comunidad toda.

Se deja de lado por completo, lo estrictamente material, y se toma sólo en cuenta lo sentimental, la ofrenda puede tener una valor material mínimo, como el ofrendado por un individuo de clase trabajadora; así como mantos ofrendados, hechos con bordados en oro, seda, y hasta adornados con algún aplique en piedra preciosa o de joyería. 

La tradición de vestir a la Santa Columna con los mantos, viene arraigada desde el siglo XVI. Según datos documentados, para finales de dicho siglo, la virgen ya contaba con más de 70 mantos.

Década anteriores a los tiempos actuales, se acostumbraba a vestir a la Virgen, cubriéndola con los mantos, de hecho dejaban sólo la cabeza de Ella y del Niño al descubierto. Con el tiempo se fue descendiendo la vestidura, y hoy por hoy, y desde hace ya varios años, se viste sólo la Columna.

En la actualidad, Nuestra Señora del Pilar, presenta una maravillosa colección de mantos, de distintos tipos, colores, confecciones, otros, simbolizando a los colores patrios de paises hispanoamericanos.

Para el cambio de mantos, se sigue un patrón bien establecido y riguroso. El encargado de llevar a cabo esta labor, es el Capellán de la Basílica. Todos los días (noches), luego de cerrar las puertas del Templo, y tras ingresar al Camarín, se emprende a quitar el manto que la Virgen lució todo el día, y le coloca uno nuevo, que vestirá al día siguiente.

Riguroso es el cambio diario de mantos, como también es riguroso, el respeto a la no vestidura, en determinados días, ya preestablecidos.

Estos días, en los que la Virgen se la aprecia sin manto son, todos los días 02, 12, y 20 de cada mes; así como también el día 19 de octubre.

El 19 de octubre, el motivo es, porque se celebra la Octava del Pilar.

Los días 02, representan al acontecimiento de la Venida de María, aquel 2 de enero.

Los días 12 de cada mes, la Virgen luce sin manto, en representación a la solemnidad del Pilar. Acá se hace una excepción, el 12 de octubre, sí se viste con manto, y no con cualquiera, sino con el manto “el Cabildo”.

Por último, los días 20, sin manto, en alusión a la coronación canónica de la Virgen , acontecida el 20 de mayo de 1905. Otra salvedad o excepción, es el que propio 20 de mayo de cada año, sí se le coloca manto.

Historia de Patronazgos en España

El pueblo de Zaragoza por medio de su municipio, en el año 1642, declaró patrona de la ciudad a la Reina del Pilar. Posteriormente el patronazgo a la Virgen del Pilar hizo su extensión a todo el Reino de Aragón.

Asimismo, en España, en el año 1913, el Rey Alfonso XIII, firmó la orden de proclamación a Nuestra Señora del Pilar, como Patrona de la Guardia Civil.

Virgen del Pilar patrona de España

Es copatrona del Arma Submarina de la Armada Española.

En España, además, fue declarada en el año 1908 como Capitana General del Ejército Español.