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Imagen de la Virgen Desatanudos: LA HISTORIA

Sobre un altar lateral de la Abadía de San Pedro de Perlach en Augsburgo, Baviera, Alemania, cuelga una hermosa pintura de estilo barroco de la Santísima Virgen que data del siglo XVI, titulada Maria Knotenlöserin, Virgen Desatanudos, María, Desatadora de Nudos.

Esta teología de la Santísima Virgen deshaciendo los nudos data en realidad de San Ireneo, obispo de Lugdunum en la Galia (ahora Lyon, Francia) 202 d.C. Inspirado por el paralelismo hecho por San Pablo entre Adán y Cristo, San Ireneo, a su vez, compara a Eva y María diciendo: «Eva, por su desobediencia, ató el nudo de la desgracia para la raza humana; mientras que María, por su obediencia, lo desato… Por lo que Eva quedó atada por la incredulidad, mientas que la Virgen María libre por la fe».

Los orígenes de esta devoción a Nuestra Señora de los Desatanudos

Hieronymus Ambrosius Langenmantel fue sacerdote y doctor en derecho canónico en la Abadía de San Pedro de Perlach en Baviera. Quiso conmemorar el cambio de siglo en 1700 donando un altar familiar (una tradición común en la época) a la Iglesia de San Pedro.

El canónigo era nieto de un noble alemán, Wolfgang Langenmantel y de la nobleza Sophie Imoff. La pareja llevaba tiempo casada pero su relación era muy tensa y estaban a punto de divorciarse. Wolfgang fue a ver a un santo sacerdote, el sacerdote Jakob Rem, en el Monasterio y Universidad de Ingolstadt, para pedirle oraciones para ayudar a salvar su matrimonio.

Durante veintiocho días continuó visitando al religioso Rem para rezar con él en la capilla del monasterio ante una imagen de Nuestra Señora de las Nieves.

Wolfgang había traído con él la cinta de su ceremonia de matrimonio. Era una antigua costumbre (que todavía se practica en algunas partes del mundo hoy en día) hacer que la dama de honor ate simbólicamente los brazos de los novios durante la ceremonia de boda, representando su unión invisible ante Dios y los hombres. Fue esta cinta la que Wolfgang dio al Padre Rem, quien la colocó ante la imagen de la Santísima Madre.

Cuando el santo sacerdote desató el nudo y alisó la cinta, se dice que se volvió «intensamente blanca». Wolfgang vio esto como una señal del Cielo.

Regresó a casa con la confianza de que Nuestra Señora los cuidaría. Él y Sophie pudieron salvar su matrimonio y vivieron el resto de sus días felizmente juntos.

A partir de esta historia es que el canónigo Hieronymus hizo erigir este altar y luego encargó a un pintor, Johann Melchior Georg Schmittdner, un cuadro para conmemorar este milagroso acontecimiento en la vida de sus abuelos.

(Relato basado en los escritos de Richard Lenard, en la Universidad de Dayton).

El famoso cuadro de la Imagen de la Virgen María Desatanudos

En la pintura Schmittdner representa a la Virgen María como la Inmaculada Concepción.

Se la muestra aplastando la cabeza de la serpiente, ya que es la eterna oponente de la serpiente, estando exenta de toda mancha de pecado original por una gracia especial de Dios.

Encima de Nuestra Señora se muestra la paloma para simbolizar que María es la Esposa del Espíritu Santo.

En sus manos sostiene un largo lazo y del cual está desatando los nudos. A ambos lados de ella hay ángeles asistiéndola; el primero, presentándole la cinta con los nudos (de nuestras vidas), y luego devolviéndonos estas cintas, liberadas de los nudos y recibidas por otro ángel.

En la parte inferior de la imagen, bajo los pies de Nuestra Señora, podemos ver al preocupado noble Wolfgang Langenmantel, acompañado por el Arcángel Rafael, corriendo hacia el monasterio.

Esta pintura ha sobrevivido con el correr de los años a guerras, revoluciones y oposición secular, y hasta el día de hoy, continúa atrayendo a fieles amantes a María de todo el mundo.

Acudamos a María, desatadora de nudos

La Virgen María nos recibe con sus brazos abiertos, para brindarnos protección y ayuda en cada uno de esos momentos en los cuales, los nudos de nuestras vidas nos atan fuertemente.

Encontrarnos con Nuestra Madre por medio de la oración es la vía más acertada y definitiva para todos aquellos que quieras deshacerse de esos nudos que los atan y sofocan.

La Novena a la Virgen Desatanudos, no sólo es una hermosa oración, sino que también, por media de nuestra entrega, sentiremos un alivio y desahogo a todas aquellas asfixias que nos tienen amarrados a las difíciles situaciones diarias.

Por más que no la veamos, o la sintamos imposible, encontremos la paz, esa paz que sólo la oración nos puede brindar.

Comprometámonos a María Virgen Deshacedora de Nudos, por medio de una total entrega, y liberémonos de los pecados que nos atan de pies y manos, pero más nos atan aún, de espíritu y alma.

Nuestra Señora Reina del Cielo quiere ayudarnos a deshacer los nudos más difíciles de nuestras vidas, nudos representados por los problemas y luchas que enfrentamos día a día, y para los cuales no vemos ninguna solución (o no queremos verla…).

Nudos de discordia en nuestras familias, faltas de comprensión entre padres e hijos, faltas de respeto, violencia, aquellos nudos de heridas profundas entre marido y mujer y todo lo que respecta a la ausencia de paz y alegría nuestros hogares, esos nudos son los que la Virgen María está dispuesta a desatarnos, siempre y cuando nos entreguemos a Ella y a Su Hijo Jesucristo.

Nudos de angustia y desesperación de las parejas separadas, la disolución de la familia, los nudos de un hijo o hija drogadicto, enfermo o simplemente separado del hogar o de Dios, los nudos del alcoholismo, la práctica del aborto, la depresión, el desempleo, el miedo, la soledad.

En otras palabras, son todas esas cosas las que sofocan el alma, nos golpean y traicionan la alegría del corazón e incluso la voluntad de seguir viviendo, con lo cual, inevitablemente, nos separan de Dios.

¡¡Virgen María Destanudos, Reina y Madre Celestial, ruega por nosotros!!